domingo, 26 de mayo de 2013

[Documental] Accidente aéreo en Los Rodeos

Al parecer, fue el Boeing 747 el partícipe del peor accidente de aviación de la historia, ocurrido aquí, en las Islas Canarias, en el Aeropuerto de Los Rodeos, y que costó la vida a 583 personas. Dejo un documental que encontré al respecto:


El Boeing 747


El Boeing 747, comúnmente apodado Jumbo, es un avión comercial transcontinental de fuselaje ancho fabricado por Boeing. Conocido por su impresionante tamaño, está entre los aviones más reconocibles del mundo. Realizó su primer vuelo comercial en 1970, siendo el primer avión con fuselaje ancho. Su rival más directo es el aún mayor Airbus A380.


Los cuatro motores turbofán del 747 son producidos por Pratt & Whitney y han sido usados por otros aviones de fuselaje ancho como el Douglas DC-10. Su segundo piso en la parte anterior de la cabina ha hecho de los 747 un icono altamente reconocible del transporte aéreo. Una disposición típica en 3 clases acomoda a 416 pasajeros, mientras que una disposición de 2 clases acomoda un máximo de 524 pasajeros. El 747-400, la versión más reciente en servicio, vuela a velocidades subsónicas de Mach 0,85 (unos 913 kilómetros por hora), y ofrece un radio de acción intercontinental de 7.260 millas náuticas (13.446 kilómetros).

Un 747 de la NASA transportando un transbordador espacial

Se esperaba que los 747 estuviesen obsoletos después de unas ventas de 400 unidades, pero han sobrevivido a todas las expectativas, y, pasadas las críticas, la producción llegó a 1.000 unidades en 1993. En junio de 2007 se habían construido 1.387 aviones, con otros 120 en diversas configuraciones bajo pedido.

El 747 es uno de los aviones más seguidos por el público, ya que la así llamada Reina de los cielos  permitió a millones de personas realizar vuelos internacionales. Además fue el primer avión civil de fuselaje ancho, el más largo y el más pesado, y pionero en la utilización de motores turbofán de alta relación de derivación, menos contaminantes y ruidosos que los turborreactores convencionales.

El reactor

La propulsión a chorro significó una revolución en el transporte aéreo. En treinta años, volar pasó a ser una actividad de lo más normal para miles de personas. Gran Bretaña se situó a la cabeza de los vuelos de pasajeros con aviones de reacción al presentar el De Havilland Comet en 1952. Los pasajeros que podían pagar los caros billetes elogiaban su velocidad y confort.

De Havilland Comet

Las compañías aéreas sustituyeron casi todos sus aviones de hélice por los modernos reactores. Un aura de glamour envolvía estos aparatos y se popularizó el término "jet set" para hacer referencia a las personas que gozaban de la vida yendo de aquí para allá en reactor. El número de pasajeros aumentó muchísimo gracias a los "tours" o viajes organizados, que los operadores vendían a precios reducidos incluyendo viaje y alojamiento.

Con esto, el siguiente paso que se esperaba del transporte aéreo de pasajeros era el de superar la barrera del sonido. Un consorcio anglo-francés diseñó y construyó el único diseño supersónico de pasajeros que llegó a volar en rutas comerciales: el Concorde.

El Concorde

Esta aeronave resultó, sin embargo, muy cara, además de excesivamente ruidosa, y se la acusó además de dañar el medio ambiente. Los costes operativos del Concorde eran muy elevados; el precio de los billetes resultaba muy caro y sólo una minoría de pasajeros podía disfrutar de la experiencia de un vuelo supersónico en la estratosfera. Por ellos, comercialmente, este avión fue un fracaso.

El futuro residía en aviones más grandes, no más rápidos. Mientras se construía el Concorde, Boeing desarrolló el 747, que podía transportar hasta 400 pasajeros, cuando la máxima capacidad estaba por debajo de 200. Al 747 le siguieron aviones de aún mayor capacidad, como el Douglas DC-10.

Douglas DC-10

Las difíciles condiciones económicas de los años 70, con una importante crisis del petróleo, hicieron que fueran unos años difíciles para la industria aeronáutica, a pesar de la aparición de los nuevos aviones de fuselaje ancho.

No obstante, los precios de los pasajes fueron bajando debido a la fuerte competencia. Nuevas aerolíneas empezaron a explotar la ruta trasatlántica, y la abundancia de los vuelos chárter en Europa abarató las vacaciones. La lucha de precios entre aerolíneas se saldó con la desaparición de nombres importantes, como Pan American.

En las décadas de los años 80 y 90 los aviones de pasajeros continuaron perfeccionándose, pero no hubo grandes salos en el progreso técnico. Los sistemas de navegación  fueron mejorando gracias a la creciente presencia de los ordenadores, pero las formas, tamaños y velocidades siguieron siendo los mismos; la mayor diferencia se ha observado en el número de pasajeros.

La carrera espacial

A finales de la década de los 50, empezaron a lanzarse sondas y satélites no tripulados que fueron posibles gracias a los avances tecnológicos alcanzados durante la Segunda Guerra Mundial. En cambio, para los vuelos tripulados, que culminaron con el viaje a la Luna, fue esencial el enfrentamiento de ideologías que representó la Guerra Fría.

En octubre de 1957, los ingenieros soviéticos, encabezados por Sergei Korolev, comenzaron una serie de misiones espaciales no tripuladas con el lanzamiento del satélite Sputnik 1. Con él, consiguieron un éxito memorable. La publicidad que les proporcionó este logro animó a los estadounidenses, encabezados por Werner von Braun, a intentar igualarlos, lanzando en enero de 1958 el Explorer I.

Investigadores estadounidenses manteniendo una réplica a escala del Explorer I

El siguiente hito fueron los vuelos tripulados. De nuevo, en abril de 1961 la Unión Soviética fue la primera en conseguirlo cuando lanzó al cosmonauta Yuri Gagarin a bordo de una nave que completó una órbita terrestre. En mayo los estadounidenses trataron de emular a los rusos con un vuelo suborbital más sencillo tripulado por Alan Shepard.

Poco más tarde, el presidente Kennedy anunció que Estados Unidos conseguiría enviar un hombre a la Luna, y fijó como plazo límite el final de la década de los años 60. Los soviéticos y la NASA luchaban por ganar la carrera. Poco a poco, se fueron lanzando misiones espaciales cada vez más avanzadas hasta que, en julio de 1969, la misión Apolo 11 convirtió a los astronautas Neil Armstrong y Edwin Aldrin en los primeros hombres en pisar la Luna.

Aparente montaje de Neil Armstrong sobre la Luna

Una vez superado el reto, la opinión pública perdió rápidamente el interés por los viajes a la Luna; el último astronauta que caminó sobre nuestro satélite fue Gene Cernan el 14 de diciembre de 1972.

Mientras tanto, los rusos optaron por construir estaciones espaciales para llevar a cabo estudios científicos. Empezaron con la estación Saliut, a la que siguió la más avanzada Mir. Por su lado, Estados Unidos lanzó el Skylab en 1973. Posteriormente, la cooperación entre las agencias espaciales hizo posible la puesta en órbita, en 1998, de la Estación Espacial Internacional.

Estación espacial Mir